LA LECHE NO ES LO QUE SOLÍA SER…

Desde pequeños nos han dicho que tomar leche es saludable y que es el alimento más completo y con mayor contenido de calcio y proteínas que hay, además que las mujeres deben tomar dos o tres vasos al día para prevenir la osteoporosis. Estudios recientes demuestran lo contrario. El ultimo realizado en Suecia en más de 61.000 mujeres y publicado en octubre de este año por el British medical Journal mostro una asociación directa entre el alto consumo de leche (más de dos o tres vasos al día) y un aumento de la mortalidad y riesgo de fracturas en este grupo poblacional.

Aquí hay algunas razones por las cuales el tomar leche puede no ser la mejor opción para obtener el calcio de la dieta:

Osteoporosis: A pesar de que existe un alto consumo de calcio en la dieta occidental, los índices de osteoporosis son también los más altos del mundo. En cambio, la población china, que hasta ahora consume la mitad de calcio y su mayor fuente de ingesta procede de fuentes vegetales, tiene una baja incidencia en enfermedades óseas. Estudios médicos indican que la leche, más que prevenir la enfermedad puede aumentar el riesgo de padecer osteoporosis. Otro estudio de enfermeras de Harvard de más de 77 mil mujeres con edades entre 34 a 59 años, mostró que aquellas que consumían dos o más vasos de leche diarios, tenían mayor riesgo de ruptura de cadera que aquellas que consumían uno o ningún vaso de leche al día. Más que la ingesta de leche el consumo de una dieta baja en sodio, baja en proteína animal, rica en frutas y en vegetales verdes, nueces y leguminosas y una actividad física adecuada pueden disminuir más el riego de osteoporosis que el consumo de lácteos. Además hay que tener en cuenta que si existe una deficiencia de vitamina D, la cual se diagnostica en más de un 70% de la población, del calcio que ingerimos solo el 20% es absorbido por nuestros huesos.

Enfermedad cardiovascular: Los productos lácteos como queso yogurt, mantequilla son un fuente significativa de colesterol y grasas saturadas en la dieta lo que pueden aumentar el riesgo cardiovascular, además de favorecer la obesidad la cual ya es un factor determinante en la enfermedad

Cáncer: Varios tumores entre ellos el cáncer de ovario, como también el de próstata y de mama se han visto asociados al consumo de lácteos. Al parecer algunos componentes de la leche como la galactosa y el Factor de crecimiento similar a la insulina I (IGF-I) parecen estar implicados en estos tipos de neoplasias.

Diabetes: Hay estudios que demuestran que en algunos casos la diabetes insulino-dependiente o tipo I puede estar asociada al consumo de lácteos. Al parecer algunas proteínas de la leche pueden desencadenar una respuesta autoinmune que destruye las células beta del páncreas, encargadas de producir la insulina.

Intolerancia a la lactosa: La mayoría de la gente deja de producir lactasa, la enzima que ayuda a la digestión de la leche, a partir de los dos años de edad; por lo que esta reducción origina la famosa intolerancia a la lactosa, que sufren millones de adultos y jóvenes en todo el mundo y que  afecta entre un 50 y un 70% de la población.  Los síntomas varían desde malestar intestinal, flatulencia y diarrea hasta constipación y colon irritable

Contaminantes: Para aumentar las cantidades en la producción de leche son utilizadas hormonas como la hormona recombinante de crecimiento bovina que aún no se sabe qué repercusiones tiene en la salud de los humanos. Además como consecuencia de la sobreproducción de leche la mastitis en estas vacas es frecuente lo que hace necesario el uso de antibióticos. Los pesticidas también son frecuentes contaminantes de la leche

Problemas de salud en la población infantil: De acuerdo a la American Gastroenterological Association la leche de vaca es la causa número uno de alergias entre la población infantil. Tanto la proteína de la leche, el contenido de lactosa como las grasas saturadas ponen en riesgo la salud infantil al aumentar el riesgo de obesidad, diabetes y alergias, incluso es mayor la incidencia de alergias en niños cuyas madres son consumidoras de productos lácteos.  El estreñimiento crónico también está asociado al consumo de lácteos en niños y adultos. Además es conocida una mayor incidencia de deficiencia de hierro con una dieta rica en productos lácteos.

En resumen, la leche no es ya lo que fue para nuestros abuelos. La leche no solo representa un riesgo para nuestra salud por las modificaciones que ha sufrido durante la industrialización  sino que además evolutivamente no estamos diseñados para ser consumidores de leche durante toda nuestra existencia.  Aquí están algunas alimentos ricos en calcio si llegaste a la conclusión de que buscar otras opciones como fuente de  este mineral pueden ser un opción más saludable: Espinacas y todos los vegetales verdes, coles, sardinas, salmón, frijoles, soya y derivados, higos, almendras (cuya leche contiene 50% más calcio que la leche de vaca), naranjas, garbanzos, etc.


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