Diabetes tipo 3: Alzheimer

Human Dementia Problems

Cuando en nuestro grupo familiar comienzan a aparecer casos de demencia tipo Alzheimer, empezamos a preocuparnos y a pensar que tal vez también a nosotros nos podría afectar. Cómo hacer para prevenirla?

El Alzheimer es actualmente la séptima causa de muerte en los Estados Unidos, y las estadísticas no son alentadoras. La incidencia es del 10% en el grupo de 65 años, 25% en el de 75 años y 50% en el de 85 años, siendo este último grupo de gran importancia ya que la esperanza de vida cada vez crece más. Mejor dicho, estamos cada vez más viejos pero más enfermos. Sin embargo vejez no necesariamente implica enfermedad refiriéndonos  específicamente a entidades crónicas ocasionadas más por descuido de nuestro cuerpo y falta de prevención efectiva.

Los científicos  llaman al Alzheimer la “demencia tipo 3”. Cual es la conexión entre la diabetes y la demencia tipo Alzheimer? Pues resulta que la resistencia a la insulina producto de una dieta excesiva en hidratos de carbono y pobre en proteínas y grasas benéficas es uno de los principales factores que desencadenan la cascada de la neurodegeneración . Lo más grave es que el daño comienza desde la juventud  pero tarda varias décadas en establecerse y manifestarse como enfermedad.

La personas con diabetes tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar Alzheimer, pero incluso personas con prediabetes y síndrome metabólico tienen también riesgo de sufrir predemencia y problemas cognitivos, así que no hay que esperar tener una diabetes para empezar a preocuparnos, debemos actuar de forma temprana.

Estudios demuestran que cambios dietarios y un control estricto de nuestro azúcar tienen un impacto significativo en el nivel de inflamación no solo local sino a nivel cerebral, lo que conduce a un mejor desempeño neurológico, disminuyendo el riego de enfermedades neurodegenerativas como la demencia y el Alzheimer.

Estrategias para la prevención e incluso reversar la pérdida de memoria desde el punto de vista de la medicina funcional

       1.Balancear el metabolismo del azúcar.

Una dieta rica en alimentos integrales, de baja carga glicémica, eliminando carbohidratos refinados, alcohol, cafeína, alimentos procesados, lácteos, y aceites ricos en omega 6 reemplazandolo por buenas opciones como el aguacate, la nueces, almendras, marañones, carnes de buena procedencia, huevos enriquecidos con omega 3 o de “gallinas felices”, aceite de oliva, y de coco.

     2. Comer grasas saludables hace tu cerebro muy feliz.

Estos incluyen omega 3 provenientes de aceite de pescado salvaje de aguas frías o en su defecto suplementos con certificaciones de calidad y extraccion de metales pesados y BPAs, aceite de coco, aceite de oliva extra virgen, aguacate, huevos, nueces y semillas.

      3. Hacer ejercicio.

Incluso el caminar al menos por 30 minutos al día ayuda a tu cerebro a mantenerse sano. Muchos estudios demuestran los efectos benéficos del ejercicio en la prevención de las funciones cognitivas y enfermedades neurodegenerativas.

    4. Consumir los suplementos correctos.

La medicina funcional nos da una herramienta para entender que nutrientes son los más adecuados dependiendo de nuestro ambiente, nutrición y epigenetica, pero en general un multivitamínico, multimineral, omega 3, vitamina B6, B12 y ácido fólico así como un buen suplemento de vitamina D son un buen comienzo. Los probióticos también fortalecen la conexión intestino-cerebro de la que tanto se habla en los últimos años y cumplen un papel fundamental en la función neurológica.

 5. Chequear con cierta frecuencia tu tiroides y hormonas sexuales para mantenerlas en el balance correcto.

La medicina funcional va más allá de los valores “normales” de laboratorio. Por qué esperar el diagnostico de un hipotiroidismo cuando podemos corregirlo antes de que sea muy tarde para tu tiroides? Existen ciertos suplementos y dietas antiinfalmatorias que pueden ayudar a devolverle su función.

   6. Metales pesados.

Si hay riesgo de toxicidad por metales pesados como el mercurio es importante que consultes para descartar el diagnostico e iniciar un programa de desintoxicación y quelación.

 7. Manejo adecuado del estrés.

El estrés cobra un precio muy caro en nuestra salud cerebral, por eso la relajación no es un lujo cuando hablamos de prevenir la demencia, ya sea con meditación, respiración, yoga o cualquier actividad que te produzca calma, incluso pintar mándalas puede ser una forma de disminuir los niveles de estrés. Una buena opción es la aplicación llamada Mycalmbeat que te enseña a bajar la frecuencia respiratoria con ejercicios que ayudan además a b ajar tus pulsaciones y presión arterial.

   8. Dormir al menos 8 horas.

Está comprobado que personas que duermen menos de este tiempo tienen un riesgo mayor de demencia y neurodegenración.

Si estas experimentando pérdida de memoria, e incluso fallos en la concentración deberías aplicar estas recomendaciones,  incluso si aun no tienes síntomas. Porque el Alzheimer es una de las enfermedades que nos esta acechando más de cerca.


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