NO a las dietas bajas en grasas!

lowfatEl colesterol y la influencia de la grasa de la  dieta en sus niveles se ha vuelto un tema complejo. Sobre todo porque desde hace más de cuarenta años nos están diciendo que la grasa es mala y que debemos consumir alimentos bajos en grasa para disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos.

Esta afirmación ya no es válida. En el 2015 el Comité de Guías Dietarias de los Estados Unidos reviso toda la investigación de los últimos 40 años y concluyo que debíamos despreocuparnos del colesterol en la dieta argumentando que no es un nutriente que cause problemas y que después de 35 años de recomendaciones de dietas y alimentación “low fat” la sugerencia a evitarla no sigue siendo recomendable.

Por el contrario, encontraron que las personas que basan su dieta en una alimentación baja en grasas padecen de síndrome metabólico, obesidad y prediabetes en mayor proporción.

Esto concluye que la grasa y el colesterol dietario no son los malos del paseo. Son el azúcar y los carbohidratos refinados los causantes de la epidemia de enfermedad cardiovascular, obesidad, prediabetes y diabetes.

Las grasas saturadas y el colesterol dietario no son la causa de enfermedad cardiovascular

En una revisión de más de 72 estudios que comprometía mas de 600.000 pacientes no se encontró una asociación directa entre la grasa total y la grasa saturada con la enfermedad cardíaca, pero si se encontró una asociación con las grasas trans y un efecto protector con el Omega 3.

Lo que no sabemos es que cuando una persona llega a un servicio de urgencias y le es diagnosticado un infarto de ellos el 75% tiene niveles normales de colesterol LDL, que se supone es el que contribuye al riesgo de infarto. En este estudio se observó que el 90% de los pacientes tenían colesterol bueno HDL por debajo de 60. Este colesterol es el que debemos observar con más detenimiento al pensar en riesgo cardiovascular, ya que sus niveles bajos se ven más asociados a un riesgo mayor de diabetes. Lo que si se observó como común denominador en este gran estudio fue que un gran porcentaje de los pacientes tenían un mayor índice de obesidad , diabetes y prediabetes.

Lo que sabemos ahora es que no importa la cantidad sino la calidad de la grasa que consumimos.

Las grasas trans presentes en la mayoría de los alimentos procesados y con preservantes como los bizcochos y tortas para cocinar en casa y los aceites vegetales refinados promueven perfiles de colesterol inadecuados, mientras que el omega 3 proveniente del pescado y las grasas monosaturadas que se encuentran en el aceite dde oliva, las nueces y el aguacate pueden mejorar el tipo y los niveles de colesterol.

Como ya dije el verdadero culpable es el azúcar en todas sus formas, como también las harinas y carbohidratos refinados.

El azúcar que consumimos se convierte en colesterol desfavorable y en grasa abdominal, y de todos los azucares el más perjudicial es el jarabe de maíz rico en fructosa, (en inglés High fructose corn syrup), que se encuentra en las gaseosas, los jugos, la mantequilla de maní, los alimentos procesados etc.

Pero… no es la fructosa el azúcar de la fruta, y no se supone que las frutas son saludables? Cuando la fructosa es consumida sin la fibra asociada a una fruta entera se convierte en una fábrica productora de colesterol a nivel del hígado llamado lipogénesis, e induce la producción de partículas peligrosas de LDL, aumenta los triglicéridos y baja el HDL que en el colesterol saludable.

El peligro de las estatinas

Porque esta obsesión por bajar el LDL cuando no es el único malo del paseo e incluso no es el principal causante del problema? Desafortunadamente la industria farmacéutica tiene un negocio multibillonario siendo las estatinas la droga más vendida a nivel mundial.

Creyendo que al bajar el LDL prevenimos la enfermedad cardiovascular los médicos la prescriben indiscriminadamente con el fin de mantener sus niveles bajos.

Pero estos medicamentos tienen un precio. Algunos de los efectos a corto y largo plazo son daño vascular, pérdida de memoria, síntomas similares al Parkinson, dolor muscular y toxicidad hepática. También se sabe que las estatinas pueden aumentar el riesgo de diabetes en un 50%.

Las personas que usan estatinas y hacen ejercicio experimentan una reducción de su capacidad física en un 13 %. Los estudios demuestran que para prevenir un infarto hay que tratar 50 personas dicen las estadísticas y tratar 890 para prevenir una muerte, eso quiere decir que existen 889 personas que no se están beneficiando.

Es más, cuando las estatinas actúan de manera benéfica en el cuerpo no es por la disminución del colesterol. A parecer tienen un efecto antiinflamatorio y funcionan como antioxidantes, pero los beneficios no sobrepasan los efectos adversos. Al parecer los más beneficiados con su uso son las personas que ya han tenido eventos cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares.

Maneras de optimizar tu colesterol

  1. Prevenir el síndrome metabólico, la prediabetes y la diabetes:

El síndrome metabólico se define como aquellos factores de riesgo que pueden favorecer la enfermedad cardiovascular entre otras enfermedades inflamatorias. Las personas deben cumplir ciertas características aunque no todas:

Hipertensión

-Glicemia alta

-Triglicéridos altos

– HDL bajo (que es el colesterol protector)

– Aumento del perímetro abdominal.

Dile a tu médico que chequee tu insulina, la mayoría solo miden glicemia  y esta no es suficiente para ver si tienes una resistencia a la insulina o prediabetes.

  1. Come una dieta sana con las grasas adecuadas

Grasas saludables como el aguacate, las nueces, el aceite de coco, la trucha, el salmón y el aceite de oliva pueden mejorar la cantidad y calidad de colesterol en tu organismo.

  1. Consume una dieta con una baja carga glicémica

Además de grasas saludables consume fibra y una dieta rica en vegetales y plantas así como grasas omega 3. Evita los vegetales con alto contenido de almidones y favorece el consumo de buenas fuentes de proteína como los frijoles, nueces, semillas y fuentes de proteína animal de buen origen y calidad.

  1. Haz ejercicio.

30 minutos al día o 150 a la semana son suficientes para mejorar tu colesterol. El ejercicio ideal es el de intervalos, pero si eres debutante debes empezar por caminadas suaves e incrementar la intensidad paulatinamente.

  1. Duerme bien

Para optimizar la glicemia una de las claves es el buen dormir. 7 a 8 horas de sueño son ideales.

  1. Toma los suplementos adecuados.

Con asesoría de un médico funcional puedes evaluar las dosis adecuadas. Entre los nutrientes que disminuyen el colesterol y elevan la HDL están el aceite de pescado EPA/DHA, la vitamina D3, la niacina, el arroz de levadura roja, el glucomanan, y obviamente la dosis adecuadas de estatinas en el caso indicado. Las estatinas no son el enemigo. Simplemente no son la única alternativa ni la mejor para prevenir la enfermedad cardiovascular como lo hemos visto durante años sino uno de los coadyuvantes que utilizados dentro de un esquema preventivo y terapéutico pueden ayudar a disminuir el riesgo, sin dejar de lado las estrategias de estilo de vida que a largo plazo son las más efectivas.

 

 

 

 


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