Café: Cual es la dosis ideal?

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Mientras algunos estudios demuestran que el café puede mejorar el hígado graso no alcohólico, los niveles de colesterol, disminuir la permeabilidad intestinal, el riesgo de diabetes tipo II, de cáncer, y mejorar el ánimo y la memoria así como el rendimiento deportivo e incluso activar el metabolismo, otros aducen que su carácter adictivo y la alteración de hormonas del estrés puede ser perjudicial para la salud favoreciendo la fatiga y el estrés.

Es claro que nos sintamos perdidos a la hora de decidir tomarlo o dejarlo, pero antes de entrar en conclusiones lo importante es saber que no es el café en si el problema, es quien lo bebe.

La manera en que respondemos al café depende de nuestra genética que afecta el metabolismo del mismo. Para alguien un café puede ponerlo a treparse por las paredes mientras que otra persona puede tomar un espresso doble antes de ir a dormir y “caer redondo”.

En otras palabras todos somos diferentes y los efectos del café son individuales así como nuestros genes. Si alguien se queja de palpitaciones, fatiga y ansiedad lo mejor es que evite tomarlo. Igualmente si hay fatiga crónica o una entidad llamada fatiga suprarrenal el café no solo debe evitarse sino que incluso podría ser peligroso.

Además algunos componentes del café interfieren con la eliminación de toxinas por parte del hígado.

Algunas veces reemplazamos alguna comida real por un café, y esto es un gran error. Si tomamos café para distraer el hambre incurrimos en un error, ya que estamos ignorando una señal de cuerpo que nos indica niveles de azúcar o de insulina inadecuados en el cuerpo. Nunca ignoremos el hambre y para prevenir estas fluctuaciones en los niveles sanguíneos de azúcar es recomendable comer un  puñado pequeño de nueces, almendras, semillas, macadamias o pistachos.

Si consumes café de manera exagerada y a pesar de ello sientes fatiga o requieres aumentar la dosis lo más probable es que dejarlo sea la mejor opción. Su consumo solo crea un círculo vicioso en el cual el ritmo del sueño se puede ver alterado y por lo tanto la fatiga diurna se puede deber a un sueño no reparador.

El café se debe considerar como una toxina potencial y lo recomendable es eliminarla por al menos tres semanas especialmente si hay adicción o sientes que no puedes funcionar si no hay café en la mañana, o si te falta motivación si no lo bebes.

Si al dejarlo tienes síntomas de abstinencia como dolor de cabeza y sientes que no puedes vivir sin él esta adicción puede estar generando un desbalance en las hormonas del estrés que requieren ser reacondicionadas.

Como dejarlo:

La mejor manera es bajar su consumo a media o una taza al día y el resto de tazas reemplazarlas por té verde, o idealmente tés herbales o agua de limón caliente.

Como la idea es eliminar los compuestos que pueden estar sensibilizando el sistema lo ideal es tomar mucha agua, hacer ejercicio y dormir bien durante este periodo.

El magnesio entre 200 a 800 mg en la noche puede favorecer un mejor descanso si se toma en la noche. Utilizar técnicas de respiración consciente son útiles cuando adicionalmente hay un leve trastorno del ciclo de sueño.

Luego de tres semanas de eliminación se puede hacer una reintroducción lenta y un análisis detallado de los síntomas como niveles de energía, ansiedad o cambios en la digestión. Esta reintroducción te va a ayudar a ser tu propio doctor y decidir si el café te conviene o no.

Si después del desafío sientes que lo toleras evita tomarlo con leche y azúcar, ya que estos dos son incluso más perjudiciales que el café mismo. Una opción es añadirle un poco de leche de almendras, o idealmente aceite de coco, o mantequilla de marañón. Esto le da textura cremosa y un sabor delicioso idealmente bien batido y además genera saciedad y mejora el funcionamiento cerebral al asociar la grasa con la cafeína. Se puede tomar incluso antes del ejercicio con excelentes resultados.

Un ejemplo de receta seria la siguiente:

  • 2 tazas de café idealmente orgánico ya preparado
  • 2 cucharadas de ghee o mantequilla
  • 2 cucharadas de aceite de coco
  • ½ cucharada de canela (opcional)
  • 1 cucharada de cocoa orgánica (opcional para hacer un mocha)

Licuar hasta que este cremoso.

En resumen nuestra individualidad bioquímica y el escuchar nuestro cuerpo nos dirá, (si decidimos escucharlo y no ignorarlo como normalmente hacemos) si el café es un alimento o un antinutriente para nosotros.

 

 

 


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