GRASA HAMBRIENTA

IMG_20170330_091034_699Este es el término que usa el Dr. David Ludwig especialista de la Universidad de Harvard,  para referirse a nuestras células grasas, que siempre nos engañan para salirse con la suya.

La teoría que se asentó hace varias décadas en  el pensamiento es que la fórmula mágica de comer menos, y moverse más era igual a perder peso, o lo contrario: moverse menos y comer más equivalía a subir de peso. Si esa fórmula es matemática (muchos creen que lo es) , porque aumentamos de peso a pesar de comer poco o hacer ayunos prolongados y pasar horas en el gimnasio contando en nuestro reloj de última generación las calorías quemadas? Si fuera tan simple no existirían miles de clínicas de sobrepeso a la vuelta de la esquina.

Y aquí está una de las razones por la cual este paradigma se rompe:

LA INSULINA ES UN FERTILIZANTE DE NUESTRAS CÉLULAS ADIPOSAS

Qué quiere decir esto? La insulina, una hormona producida en el páncreas es conocida por su función de bajar el azúcar en la sangre. La conocemos porque su deficiencia es la responsable de enfermedades como la diabetes tipo I (cuando el cuerpo no produce más insulina) y tipo II ( cuando el cuerpo no produce suficiente insulina para controlar los niveles de azúcar en la sangre).

Pero la acción de la insulina va mucho más allá: Influye en como las calorías fluyen a través de todas nuestras células. Inmediatamente después de una comida se genera un pico de insulina que hace que las calorías de los carbohidratos, los aminoácidos y las grasas se almacenen en los tejidos para su utilización. Un par de horas más tarde los niveles de insulina descienden y permiten que esta energía almacenada sea de nuevo liberada en el torrente sanguíneo para ser utilizada por los tejidos que la requieran ( por ejemplo el cerebro).

El problema reside en que estos picos altos de insulina que se generan principalmente cuando hay un consumo de carbohidrato refinados de fácil y rápida absorción “abonan” las células grasas y las hace aumentar en número y tamaño. Como el Dr. Ludwig dice: “No es que comer en exceso haga crecer a nuestras células grasas, ellas simplemente están programadas para crecer, y eso nos hace comer más”.

Esto significa que cuando comemos de forma inadecuada y se generan esos picos indeseados de insulina nuestras células grasas secuestran esas calorías y, como cuando entramos al metro, hay una entrada de solo una vía, aquí la energía es almacenada y la insulina no permite que sea liberada nuevamente para ser utilizada por las células. Entonces que sucede? El sistema necesita energía, le envía una orden a nuestro cerebro quien pide ayuda y sentimos nuevamente… HAMBRE!

Además como el cerebro es lo suficientemente inteligente para saber que energía podría utilizar con mayor facilidad nos dan ganas especialmente de consumir dulces y harinas. Si sientes que te estas quedando sin energía que te llamaría más la atención comer? Un pedazo de pollo, un puñado de almendras o un pastel de dulce? Es claro, yo me iría por el tercero.

Y si cedemos, se repite nuevamente el ciclo y un poco más tarde ya veremos cómo solucionamos nuevamente la necesidad imperativa de comer algo. Por esto la ansiedad no es más que un desequilibrio en el metabolismo y el manejo de la insulina, y una vez se rompe el ciclo por medio de una alimentación y asesoría adecuada las dietas y la ansiedad pasan a ser historia.

Como saber si mi la insulina no te está dejando perder peso?

Lo ideal es hacer una curva de glicemia y además de insulina, ya que a pesar de que los niveles de azúcar esten dentro de límites normales puede haber una sobreproducción de insulina que como dije es el abono para nuestras células grasas. Los valores normales no son los que reporta el laboratorio. La insulina en ayunas no debe exceder los 5 mg/dl y la postcarga  no debe ser superior a 25 mg/dl.

Recomendaciones:

Existen nutrientes que pueden favorecer un mejor funcionamiento del páncreas así como la función de tus células grasas y de los receptores celulares  que interiorizan el azúcar.

Entre ellos están el magnesio, la vitamina D, el cromo, el vanadio, la l-carnitina, etc.

Si hay una sobreproducción de insulina es recomendable:

  • Comer cada dos horas  pequeñas porciones de grasa o proteína así como carbohidratos de baja carga glicémica (o sea que no sean tan fácilmente absorbibles)
  • Moderar el consumo de frutas y evitar los jugos, especialmente el de naranja y mandarina, pero en general todos, por tener la capacidad de elevar el azúcar en tu sangre con mucha rapidez
  • Disminuir el consumo de carbohidratos refinados. Si la nutricionistas nos hubieran enseñado que dentro del grupo de los carbohidratos no solo tienen cabida las galletas y los panes sino que también los vegetales, las frutas, y las leguminosas SON CARBOHIDRATOS no perderíamos el tiempo consumiendo calorías vacías por “chulear” las “harinas” del día. La “harina” no es un macronutriente: Solo existen Grasas proteínas y carbohidratos!

Una dieta balanceada debe contener en promedio 40% de carbohidratos, 30% de grasa y 30% de proteína SIEMPRE, es la calidad de cada una y el desbalance entre ellas lo que genera la disfunción.

Y por último: NO CULPEMOS A LAS GRASAS! No existe fisiológicamente ningún mecanismo por el cual la grasa se convierta en célula grasa en el cuerpo, como nos lo hicieron creer por décadas. Es hora de despertar y entender que son el azúcar y los carbohidratos refinados los únicos y legítimos responsables de esta “epidemia grasosa”.

 

 

 


Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s